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“Mañana, quizás sea ya muy tarde”

Actualizado: 26 ago

En La Voz de Jaime Ovalle

Para quienes vivimos acá, del otro lado del río. Estamos en un país y en un tiempo en que vivimos de manera muy rápida, comida rápida, hablamos rápido, y andamos siempre “a la carrera” dejando las cosas más importantes para hacerlas después, al rato o “algún día.

Sin embargo, yo creo que, en muchas ocasiones, ese después nunca llega, “nos vemos después” “un día de estos te llamo y nos echamos un café”, “un día nos reunimos y vamos a comer”, pero el tiempo pasa y no, nunca nos vemos, ni vamos a tomar el café pendiente y ni siquiera hacemos esa llamada que haríamos “luego, después”. Y entonces sucede lo inevitable, nuestros amigos o seres queridos se van, ya no están y nos dejan con el café pendiente, con la comida pendiente... con la llamada pendiente.

¿Le ha ocurrido a usted esto? Si, yo creo que si. A todos nos ha ocurrido y entonces esas dolorosas situaciones nos permiten reflexionar profundamente.

Las cosas verdaderamente más importantes, decisiones, llamadas, reuniones, comidas y cafés con los amigos y familia no se dejan para después, porque después, quizás después ya es muy tarde. Ese después muchas veces no llega.

Muchas veces, en este espacio hemos reflexionado sobre la muerte. Muchas personas, erróneamente piensan que la muerte es el momento exacto en que la persona se nos adelanta, bueno... yo creo que ese es el momento en que nuestra alma se va y nuestro cuerpo deja de existir. Pero antes, hay otras muertes, nos morimos cuando dejamos de tener esperanza y fe, morimos cuando pensamos que ya no tiene sentido seguir y continuar levantándonos cada día a día.

En efecto, comenzamos a morirnos cuando dejamos de soñar. Comenzamos a morir cuando nos damos cuenta de que tenemos tiempo para trabajar, pero ya no tenemos tiempo para compartir con otros, morimos cuando pagar nuestras deudas es más importante que poder reír o disfrutar las sonrisas de los nuestros.

Querido lector, reflexionemos, no permita usted que la muerte le sorprenda y que lo atrape antes que, a su cuerpo, no se deje morir de poco a poco. Porque sea lo que sea que usted se dedique, usted merece vivir, usted es digno de vivir y me estoy refiriendo a VIVIR como algo más que simplemente respirar, me refiero a sonreír y disfrutar y tocar la vida de algunos o al menos de una persona, estar vivo significa ser solidarios, buenos amigos y estar vivo también significa saber escuchar a otros y escucharnos a nosotros mismos, sobre todo en esos momentos en que más vacíos nos llegamos a sentir.

No permita usted, que la muerte le sorprenda antes de tiempo, no deje que sus sueños se mueran y jamás, por duras que sean las circunstancias que esté viviendo, jamás permita que la tristeza le nuble su mirada.

Hoy mismo mírese al espejo, mire sus ojos y cuéntese su propia historia, incluso si quiere, escríbala y compártala; todos tenemos una historia que com- partir, y siéntate orgulloso y si dentro de esa historia encuentra algo que estuvo mal, perdónese. No se castigue más, mejor tome a partir de ahora cada mañana como una gran oportunidad para crecer, pero sobre todo para seguir VIVIENDO siendo feliz con lo poco o mucho que usted tenga.

Ya no posponga las cosas importantes, ya no las deje para después, porque créame, después quizás ya sea demasiado tarde. ¡Un abrazo al corazón!


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