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¿Qué se puede hacer, cuando la Corte Suprema de este país pierde su objetividad y legitimidad?

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En La Voz de José A. Caraballo

El derecho al aborto había sido un derecho constitucional en Los Estados Unidos desde el 1973. No se puede olvidar que este derecho fue el resultado de las altas tasas de mortalidad, de mujeres, a causa de abortos clandestinos e ilegales en condiciones de peligro. Por supuesto esto afectaba a mujeres de bajos recursos, pues los pudientes económicamente siempre han tenido maneras de hacerlo sin peligro.


Con su poder económico pueden comprar los servicios que necesiten. Aunque más del 50 por ciento de la población estadunidense está a favor de que la mujer sea quien decida en este asunto, recientemente más de 26 estados, mayormente controlados por republicanos, han logrado retroceder el tiempo y establecer leyes extremadamente restrictivas en materia del aborto, particularmente, leyes que prohíben y penalizan el aborto en todas las circunstancias. A nivel mundial, esto es diferente, 6 de cada 10 mujeres en edad reproductiva viven en países, donde, en términos generales, el aborto es legal.


Entre los estados más extremos en EE. UU. está Texas, donde se tiene ahora la prohibición del aborto más extrema en 49 años. Se prohíbe el aborto en todas las etapas, sin excepciones para embarazos producto de una violación o incesto, y podría incluso penalizar a doctores que realicen un aborto con 99 años de cárcel.


Hay más preguntas que respuestas. ¿Debe el gobierno estatal o federal intervenir en las decisiones que tomen las mujeres sobre su cuerpo? ¿Debe la religión imponer sus creencias en toda una nación? Interesantemente, siempre se ha criticado a los países musulmanes, por el control que tienen de las mujeres. ¿Podrían estas nuevas leyes impulsar a las mujeres a buscar otra vez servicios de abortos ilegales? Por décadas, muchos conservadores religiosos trataron de que este derecho fuera ilegal, y con el fallo de La Corte Suprema, por fin lo lograron. Irónicamente, fueron los conservadores de la pasada administración que pusieron a niños en jaulas.


Entonces, las preguntas obligadas siguen siendo, ¿Tengo yo, el derecho de obligar al prójimo a seguir mis creencias religiosas? ¿Tiene una religión el derecho de imponerles a todas las mujeres de una nación su postura en este tema? Cuando una religión logra en complicidad con La Corte Suprema imponer su creencia sobre el aborto, ¿Qué sigue?, ¿El derecho de los homosexuales a casarse? El odio hacia el homosexualismo y por consiguiente hacia los homosexuales, es un secreto a voces en la mayoría de las iglesias.


Muchos se escudan al decir, “Odio el homosexualismo, pero amo a los homosexuales.” ¿Serán tan hipócritas como los mismos fariseos bíblicos? Este tema será tarea de otra reseña.

En conclusión, aunque la mayoría de los estadounidenses apoyen el derecho de las mujeres al aborto, el Tribunal Supremo de esta nación ha conseguido imponer sus convicciones personales religiosas y se las han impuesto a todas las mujeres, sin importar lo que ellas deseen. ¿Quién ahora protege el derecho de las mujeres sobre su cuerpo? .

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